Denuncian agresiones contra líder social en Cali

La Fundación Nacional Defensora de Derechos Humanos de Mujeres Víctimas de Violencia Sexual (Dhefensoras) informó que una de sus líderes, Luz Erika Alegría, fue amenazada, golpeada y agredida sexualmente por dos hombres armados que irrumpieron a su casa en Cali durante la madrugada del 24 de enero pasado. La defensora de derechos humanos, oriunda de Buenaventura y  víctima de desplazamiento forzado, se encontraba con sus dos hijas en el momento en que desconocidos ingresaron a su casa en la capital vallecaucana.

Según lo relatado por la líder y su familia, la hija mayor se da cuenta que su madre fue agredida, y al instante llama al esquema de seguridad que tiene asignado la líder, el cual llega tres horas después y media hora después la Policía. Por otra parte, denunciarion que la Defensoría del Pueblo, quien estuvo enterada de los hechos en la madrugada, nunca apareció. (Lea: “En Colombia no puede morir ni un líder social más”: defensor del Pueblo)

Alegría, es una líder de las víctimas del occidente colombiano desde hace más de 15 años, en procesos como el del Comité de independencia y Afrodes en Buenaventura. Durante  ese periodo de liderazgo fue amenazada perseguida y violentada sexualmente junto con sus dos hijas y posteriormente desplazada de Buenaventura hacia la ciudad de Bogotá. (Lea: Ya son 94 los líderes sociales asesinados en 2016)

En la capital se vincula al proceso de Afrodes en Bogotá. Dentro de esta organización, en 2014, tanto Alegría como su hija mayor, fueron secuestradas y nuevamente violentadas. El caso, documentado por Afrodes, fue puesto en conocimiento de la Fiscalía General. En 2015 fue nuevamente amenazada por participar en la campaña a favor de las víctimas de violencia sexual, “No es hora de callar”, liderada por la periodista Jineth Bedoya.

Alegría, para salvaguardar su vida y las de sus hijas, se exilia a Ecuador, donde recibe el apoyo de la Acnur en su condición de refugiada. Estando en el vecino país, es otra vez víctima de constantes amenazas y hostigamientos, tiene que volver a Bogotá por tres meses en donde no encontró ninguna clase de apoyo ni empleo. Actualmente reside en Cali, en donde cuenta con el apoyo de su familia y amigos.

Cuando llegó a Cali recibió un esquema de seguridad por parte de la Unidad Nacional de Protección (UNP), el cual, según Dhefensoras, presentó múltiples irregularidades y las cuales fueron puestas en conocimiento a esa unidad. La organización manifestó que los problemas del esquema no fueron atendidos “como lo exigen los derechos protegidos por su condición de mujer, líder, madre cabeza de familia, defensora de derechos humanos y negra afrocolombiana”.

Por último, Dhefensoras manifestó que la Defensoría del Pueblo estuvo al tanto y acompañando el caso. Sin embargo, “el pasado 5 de enero, le comunica a la UNP que está siendo amenazada de muerte y que le dan 24 horas para salir de su lugar de residencia, por lo cual Defensoría del Pueblo pide a la UNP su reubicación, solicitud que fue denegada por parte de la misma”, puntualiza la ONG.