Fiscalía pide que taxistas procesados por quemar vehículo de Uber sean enviados a la cárcel

Fue un trabajo mancomunado el que ejecutaron en la noche del pasado 17 de enero los conductores de taxi William Garay, Camilo Cristancho y John Anderson Vergara con el fin de ubicar en el norte de Bogotá un vehículo que utilizara la plataforma de Uber. Utilizando la misma aplicación se contactó un carro para que los trasladará hasta la calle 170 con carrera 93 en el sector de La Conejera en la localidad de Suba.

El conductor, identificado como Walter García, fue interceptado por un taxi, encañonado por el pasajero y rociado con gasolina. Mientras pedía que no le hicieran nada los taxistas lo agredieron verbal y físicamente, mientras lo sacaban de su vehículo particular. Acto seguido le rociaron el combustible al automotor y le prendieron fuego ante la mirada atónita del dueño.

Para la Fiscalía General, lo que sucedió esa noche hace parte de agresiones sistemáticas que se venían presentando en los últimos meses en contra de los vehículos de Uber. “Pasaron de las amenazas, a la interceptación, la agresión física contra los conductores, la persecución hasta la quema de los vehículos” que prestaban este servicio.

Cada uno de los ahora procesados tuvo un rol diferente en la ubicación, identificación, interceptación y ataque contra el vehículo. Debido a la gravedad de los hechos la Fiscalía General le solicitó a la jueza 70 de control de garantías que cobije con medida de aseguramiento en centro carcelario a los procesados quienes fueron detenidos el pasado martes en un operativo adelantado por la Sijín y el CTI.

En su argumentación manifestó que los imputados representan un peligro para la sociedad puesto que sus actos estuvieron dirigidos a atentar contra la integridad del conductor del vehículo particular a quien lo amenazaron con armas de fuego, “lo rociaron con gasolina, la misma que fue utilizada para quemar el carro” y le dieron 10 segundos para que saliera a correr.

Después de los hechos fueron recogidos por otro taxista. La investigación de la Fiscalía General reveló que después de cometidos estos hechos y tener conocimiento por los medios de comunicación que eran buscados por las autoridades realizaron diferentes actos con el fin de ocultar los elementos materiales probatorios con el fin de que no fueran identificados.

Prueba de esto es una conversación sostenida por el grupo de WhatsApp –el mismo que fue creado para intercambiar mensajes sobre la ubicación del Uber- para manifestar la necesidad de “borrar evidencia por el bien de todos. Ya que sabían que los estaban rastreando”. En este sentido manifestó que se debían borrar todos los registros de los hechos, así como “cuadrar las versiones”.

“Tenían acceso a la información que manejaban las autoridades del Estado implicadas en la investigación”, precisó la fiscal del caso. Debido a esto considera que existe un grave riesgo para que estas personas en libertad puedan afectar el proceso judicial que se les adelanta, hecho por el cual deben permanecer en un centro carcelario.

Para desviar la investigación uno de los ahora procesados -William Garay- fue 17 horas después ante la Policía para decir que unos compañeros habían utilizado su taxi para realizar una acción ilegal. Sin embargo, su dicho se cayó de su propio peso debido a las inconsesistencias y falencias en la declaración. Además nunca pudo sostener los hechos. 

Detalló además que los delitos de terrorismo e incendio representan de por sí un ataque directo en contra de la tranquilidad de la comunidad. Debido a esto el Código de Procedimiento Penal establecer penas tan altas frente a este tipo de conductas punibles, puesto que van en contravía de los principios de protección a la sociedad.

“Representa una agresividad contra la vida en comunicación”. Su actuar –señaló la fiscal- van en contra del bien jurídico y los principios de paz que velan en la sociedad. “En otras épocas relacionaban estos comportamientos lejos de nosotros, por fuera de Bogotá. Los relacionábamos directamente con grupos armados ilegales allá en el monte. Pero lo cierto es que llegaron a la ciudad y afectan a todos los que aquí vivimos”.

Para la fiscal del caso esa noche se envió un mensaje: “Ubíquen a los Uber a como de lugar. Una cacería indiscriminada contra estos vehículos. Se presentó un ataque pero por la forma de actuar se pudieron presentar hechos muchísimo más grave”. Por esto hecho manifestó que se planeó y ejecutó una acción precisa en contra de estos vehículos.