Los tenistas históricos están de vuelta

Ellos, que han sido los mejores jugadores de este siglo, recuperaron su forma y volvieron a las instancias decisivas de un campeonato importante, luego de una temporada 2016 llena de lesiones y altibajos en la que estuvieron alejados de las canchas.

Nadal, noveno de la clasificación de la ATP, accedió a la semifinal al derrotar al canadiense Milos Raonic y en la madrugada de este viernes (3:00 a.m., hora colombiana) jugará por un cupo a la final con el búlgaro Grigor Dimitrov.

Será la primera semifinal para el español de 30 años en un torneo del Grand Slam desde la del Roland Garros de 2014.

La gran victoria sobre Raonic, el jugador de mayor ranquin en los cuartos de final tras las eliminaciones anteriores de Andy Murray y Novak Djokovic, uno y dos del mundo, confirma el buen momento de Nadal, campeón en su brillante carrera de 14 torneos del Grand Slam.

Confirma además su recuperación tras los problemas de lesiones de las últimas temporadas, que le hicieron acercarse más a la salida del top 10 que a la lucha por volver al número uno.

Para Nadal será la quinta semifinal en Melbourne y la vigesimocuarta en un torneo de Grand Slam.

El español aspira a un segundo título en Australia tras el de 2009 y a convertirse en el primer hombre de la “era Open” —y el tercero de la historia— en ganar cada uno de los cuatro Grand Slams al menos en dos ocasiones.

Contra Dimitrov, Nadal domina 7 a 1 la serie de sus enfrentamientos anteriores, pero el búlgaro se llevó el último duelo, en Pekín, el año pasado.

“Todo el mundo cree desde hace tiempo que va a ser uno de los mejores. Comenzó muy fuerte la temporada. Está con confianza y juega muy bien”, afirmó el español al hablar del búlgaro.

A la espera de su semifinal de mañana, Nadal tenía pensado ver esta madrugada el juego entre los suizos Stan Wawrinka y Roger Federer.

“Me encanta el tenis, y si no ves ese partido es que no te gusta el deporte”, aseguró.

Federer, de 35 años, cayó al puesto 17 del escalafón tras una baja de seis meses por lesión, pero ahora llegó a su decimotercera semifinal en Australia, la número 41 en Grand Slam.

“Pensaba superar algunas rondas, en función del sorteo. No creía que fuera a estar tan bien”, reconoció el tenista de Basilea, cuatro veces ganador en Melbourne, quien ahora más que nunca parece motivado y con las fuerzas suficientes para buscar su decimoctavo grande y confirmar que es el mejor tenista de la historia.

Nadal y Federer, que hace un par de meses parecían haberles cedido definitivamente sus lugares de honor a Andy Murray y Novak Djokovic, arrancaron 2017 con pie derecho y prometen una temporada de mucha rivalidad, en la que los históricos están de vuelta.